FONDOS DE LA COLECCIÓN MACUF
La Colección de Arte Contemporáneo Gas Natural-Unión Fenosa, distribuida entre este Museo y el Patio Herreriano de Valladolid, se enmarca en el coleccionismo nacido en la España de los años 80, y se articula en torno al siglo XX, con una mayor representación de los movimientos artísticos posteriores a los años 60 y con voluntad de abarcar los territorios estéticos de Galicia y España.
Esta exposición inédita, que ocupa dos plantas en el ala norte del Museo, contiene 64 obras. Es decir, apenas un 12% de las 531 que hoy conforman el total de la Colección. Salvo contadas excepciones, las 64 proceden de eventos organizados desde el propio Museo, tales como Mostras, Becas de Creación Artística o exposiciones temporales, y han sido realizadas por artistas gallegos y del resto de España a lo largo de las dos últimas décadas.
PLANTA BAJA
Sensiblemente mayor que la planta alta, se concibe como un escaparate abierto y fluido en el que conviven, siempre con absoluta desinhibición, y a menudo reforzándose mutuamente, experimentos pictóricos de la más diversa naturaleza, esculturas de gran formato y algunos de los documentos y objetos que conforman el patrimonio histórico de la Empresa.
En el mismo vestíbulo del edificio, en un espacio expuesto a la luz natural, se han instalado varias esculturas de estética industrial, construidas con materiales durables como piedra, metal y hormigón. Tratando de equilibrar el conjunto, se han alternado piezas de perfil curvilíneo y texturas más cálidas con otras de aspecto anguloso y pulcros acabados.
Nada más franquear la puerta principal, y avanzando hacia la izquierda, nos encontramos con un buen número de imágenes que tienen como protagonista a la figura humana. Bien por su presencia, que se resuelve con diferentes fórmulas, desde el retrato más tradicional hasta la definición de arquetipos universales, o bien por las inquietantes huellas que ha dejado al ausentarse. En cualquier caso, las obras incluidas en este sector constituyen una apremiante invitación a la introspección y la reflexión antropológica.
Justo enfrente (es decir, a la derecha del patio central), se han agrupado pinturas que sus autores concibieron como puros experimentos formales. Pero no basados en la fría rigidez de la geometría, sino en la poética fluidez de la mancha.
Muy oportunamente, el jardín y las zonas aledañas acogen trabajos que, desde diferentes perspectivas, reflexionan acerca de la conflictiva relación entre el ser humano y su entorno natural. Como siempre, las contradicciones más profundas se convierten en manos de los artistas en fuente inagotable de ideas y emociones.
Justo al fondo de la planta, en un espacio de doble altura, coexisten en perfecta armonía obras artísticas y elementos del patrimonio histórico de la Empresa. Hasta tal punto que, en una primera aproximación, resulta difícil distinguir a las unas de los otros. Predominan aquí las tonalidades apagadas, y en especial ese blanco y negro que solemos asociar con la recuperación del pasado.
El corredor que rodea esta amplia estancia, cerrando el edificio por su costado oriental, reúne la obra de nuevos valores de la pintura española con la de autores de gran veteranía y prestigio, como Arroyo, Canogar y Genovés.
PLANTA ALTA
La planta superior, más reducida y acogedora, se ha reservado para aquellas esculturas más cercanas a la estética del diseño y, sobre todo, para la sección fotográfica de la Colección, que ha experimentado un notable crecimiento, tanto cuantitativo como cualitativo, a lo largo de las últimas temporadas, debido especialmente a las compras realizadas en el seno de varias exposiciones colectivas de autores de primera línea.
Y, puesto que la temática dominante en dichas exposiciones era la representación de los lugares en los que transcurre nuestra existencia cotidiana, predominan aquí los interiores domésticos, los paisajes naturales y los espacios urbanos, que se nos muestran transfigurados por la magia de la mirada artística, y consiguen sorprendernos como si los viésemos por vez primera.